Sostenibilidad fruto del entusiasmo – o por qué los arquitectos pueden hacerlo aún mejor.
En la era post-petróleo, que acaba de arrancar, nuestro desafío social consiste en reestructurar nuestro modo de vida y construirlo
sobre los cimientos de la sostenibilidad.
Pero ¿cómo se define la sostenibilidad cuando está en relación con la arquitectura?
Desde el año 2008 ha sido posible valorar y certificar la sostenibilidad de construcciones en Alemania utilizando el sistema
desarrollado por DGNB (Deutsch Gesellschaft für Nachhaltiges Bauen, Asociación Alemana por una Edificación Sostenible). Gracias
al uso de listas de comprobación predeterminadas, un auditor cualificado puede evaluar las cualidades ecológicas, económicas,
socio-culturales, funcionales y técnicas de un edificio y emitir un resultado a partir de un sistema de puntuación. Dependiendo
de la puntuación total, se otorga al edificio una calificación de bronce, plata u oro.
La evaluación de estos factores «duros», objetivos y ponderables, tales como el empleo de energía, centra su atención en la
utilización del recurso. Su uso en el ámbito del desarrollo sostenible es indiscutible.
Sin embargo ¿cómo puede relacionarse con factores «blandos» y subjetivos, tales como la inigualable localización de la Casa
de la Ópera de Sidney, la iluminación del Estadio Olímpico de Múnich o el pragmatismo del Complejo industrial de la mina de
carbón de Zollverein? ¿Puede puntuarse la osadía de la catedral de Colonia en una escala del 1 al 10? ¿Existen puntos de bonificación
para el delicado manejo de la historia arquitectónica y los materiales en la reconstrucción del Neues Museum en Berlín? Aunque
estas características están a la vista de todo el mundo, no pueden evaluarse de forma cuantitativa.
Por el contrario, otros edificios distintos de los conocidos monumentos y proyectos ambiciosos, también tienen cualidades
difíciles de evaluar con un esquema de puntuación ya establecido. Por ejemplo: la proporción en relación a estructuras colindantes.
La sensación que transmite una fachada de ladrillos o las diferentes estéticas de la fachada ornamental de un edificio de
la época del Gründerzeit.
Incluso un cubo aislado del aire herméticamente que no ofrece inspiración alguna, con suelo de granito pulido, puede recibir
su parte de los certificados. No obstante, si sólo inspira una apatía carente de emoción, tarde o temprano su usuario lo dejará
descuidado, se cansará y lo derribará.
Cuando un usuario se identifica con su arquitectura, la aprecia y la respeta, porque su carácter inequívoco la convierte en
una declaración única que otorga personalidad al lugar. Se mostrará entusiasmado por preservarlo a lo largo de generaciones
y promoverá de forma activa su mantenimiento. Sólo así se puede asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
Por ello, resulta poco probable que alguien de Múnich monte en cólera con respecto a la planeada demolición de su principal
estación ferroviaria y la reconstrucción de una nueva estructura en su lugar, mientras alguien de Stuttgart protestaría durante
semanas por la pendiente demolición parcial de su principal estación de tren, la cual ha estado protegida históricamente.
La calidad de edificación y sostenibilidad no deben identificarse únicamente con una construcción que permita la conservación
de los recursos. Tan sólo es una de las múltiples consideraciones tales como la eficiencia en los costes, la incombustibilidad
o la insonorización, lo cual debe tenerse en cuenta durante las fases de planificación y construcción. Por otro lado, la calidad
de un edificio se define principalmente por la línea de su diseño.
Con la ayuda de una lista de control, es posible mejorar la calidad de un producto fabricado en cantidades industriales. Sin
embargo, por regla general, los edificios se personalizan y hacen a la medida del lugar, del usuario y de sus necesidades.
Su desarrollo se hace a través del diálogo. Esa es la filosofía de la gente como el equipo de spine architects, quienes llevan
a cabo su labor con entusiasmo, idealismo y persistencia.
Sobra mencionar la premisa de conservar los recursos en todas las áreas de la vida. Para un buen diseño es necesario contratar
a un arquitecto.
Sobre spine architects La empresa arquitectónica de spine architects fue fundada en 2002 por J’orn Hadzik, Jan Löhrs y Neil Winstanley. Los tres
arquitectos habían trabajado previamente en empresas de arquitectura de renombre de todo el mundo. Sin importar la naturaleza
del proyecto (exterior o interior, de nueva construcción o restauración, grande o pequeño, con alto o bajo presupuesto), spine
architects desarrollan soluciones personalizadas que nacen de la comunicación cercana con el cliente y con todas las empresas
y socios participantes en el proyecto.
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