Larga vida al suelo – con el debido cuidado
Un suelo de linóleo de alta calidad es duradero por naturaleza, siempre que se le dispensen los cuidados oportunos. El linóleo
puede durar hasta 40 años antes de proceder a su sustitución. En la clínica de recuperación de Braunlage, en Alemania, el
colorido y ornamental diseño del revestimiento original de linóleo ha sobrevivido casi 100 años, a pesar de la continua actividad
de la clínica. La clave para que se conserve durante tanto tiempo es un trato adecuado del material y una limpieza y cuidados
frecuentes.
En suelos no tratados, el desgaste y el deterioro es mucho mayor, en particular cuando la suciedad granular raya la superficie.
Los acabados de Armstrong aplicados en fábrica, como el LPX Finish y el sofisticado PUR Eco System, protegen excepcionalmente
bien la superficie del suelo y constituyen la base de la limpieza y del cuidado constante. En función del grado de suciedad
del DLW Linóleo, puede efectuarse una limpieza previa o posterior a la instalación simplemente utilizando un limpiador neutro o de base alcohólica.
No resulta necesario limpiar en profundidad y tratar el suelo en caso de que el suelo esté recubierto con cualquiera de los
acabados mencionados.
Limpieza de mantenimiento
La limpieza de mantenimiento puede efectuarse con una fregona mojada o húmeda. En el caso de suelos con un escaso nivel de
suciedad, también se puede barrer o pasar la aspiradora. Los suelos más deteriorados pueden limpiarse a mano o con una gamuza
utilizando un producto combinado de limpieza y cuidado, en el caso de suelos recubiertos con el acabado Finish LPX, o empleando
un agente limpiador normal, por ejemplo, un limpiador de base alcohólica en el caso de suelos recubiertos con el producto
de acabado PUR. Para superficies extensas, se recomiendan las máquinas limpiadoras de suelos que pueden frotar y aspirar en
un solo paso.
Limpieza a fondo
La limpieza a fondo puede resultar eficaz para eliminar las manchas rebeldes. Esta limpieza se efectúa aplicando el limpiador
adecuado, descrito en el manual de uso del fabricante, diluido en agua. Tras aproximadamente diez minutos, en función del
fabricante, la suciedad se retira utilizando una gamuza de almohadilla única o múltiple con un cepillo suave o una almohadilla
ligera. Posteriormente, la superficie se aclara con agua y se seca a conciencia. Los suelos de linóleo sin acabado de protección
deben tratarse con productos de cuidado específico. Este tratamiento no resulta necesario en suelos de DLW Linóleo con acabado LPX Finish o recubrimiento PUR.
Restauración en seco del acabado de protección
Los suelos de linóleo recubiertos de varias capas de acabado protector pueden repararse mediante un método de restauración
en seco. Este método requiere el uso de una máquina de suelos con almohadillas adecuadas. Por ejemplo, almohadillas verdes
o azules para frotar el suelo y almohadillas rojas o beige para darle brillo. Con este método, sólo se frotan en seco las
capas del recubrimiento protector realmente dañadas o deterioradas, lo que favorece la homogeneización del recubrimiento protector
superficial. La máquina aspira simultáneamente el polvo, y la suciedad que queda en el suelo se retira posteriormente. En
ese momento, se aplica una nueva capa de dispersión de polímeros con una fregona y, una vez seco, se saca brillo con la gamuza.
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Academia de Ammán Fabricado en Alemania Planos de segmento Tratamiento del Linóleo Campaña benéfica “Die Walze”
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